sábado, 4 de julio de 2015

CADA ÁRBOL SE CONOCE POR SU FRUTO


“No hay árbol bueno que pueda dar fruto malo, ni árbol malo que pueda dar fruto bueno. Cada árbol se conoce por su fruto.” (Lucas 6, 43)


¿Qué tipo de árbol somos nosotros?

En el ciclo de la naturaleza, todo se renueva y es gracias a los frutos de la tierra que podemos tener el alimento que da vida y salud al cuerpo. Así como los árboles producen frutos esenciales para los seres vivos, así nosotros también con nuestro trabajo y nuestra esencia podemos producir frutos para los demás, no solamente de tipo material que son importantes y vitales para desarrollarnos en nuestro entorno, sino también frutos espirituales que nos motivan a evolucionar y mejorar cada día más.


Seamos frutos agradables para los demás. Brindemos frutos que sean reflejo de la grandeza de Dios que todos tenemos en el interior.

¡Bendiciones para todos en este nuevo día!

Fray Daniel Medina Guzmán, O.P.

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