jueves, 11 de septiembre de 2014

Carta, despedida y esperanzas de reencuentro

Les debo confesar que cuando este año entré a trabajar a un colegio y asumí la tutoría de alumnos del primer año de secundaria tuve miedo, si aunque no lo crean, porque laborar con niños es un poco complicado al principio, ellos te estudian, te analizan, son muy despiertos. A estas alturas del partido les puedo decir que ese miedo se convirtió en honor y orgullo de haber liderado el grupo de niños que hasta la semana pasada tuve a mi cargo.